Historia del crochet irlandés.  Una historia de esperanza.

¡De copia barata a arte! La historia del crochet irlandés encierra un hermoso mensaje de esperanza, superación y trabajo comunitario. Está técnica nació en medio de una situación de extrema pobreza y ayudó a salir adelante a quienes la desarrollaron.

El Museo “Lacis” de encajes y textiles en su Catálogo de exhibición de encajes de crochet irlandés, 150 años de tradición, define al crochet irlandés como:

Un tributo al espíritu humano.
Belleza nacida de la necesidad.
Humilde desde la concepción,
con el sueño de las mas altas aspiraciones, desarrollado a partir de la paciencia, la perseverancia y el ingenio,
para distinguir majestuosamente,
y alimentar a una nación.

IRISH CROCHET LACE 150 YEARS 
OF A TRADITION EXHIBIT CATALOG OPENING 
EXHIBIT APRIL 1 – JULY 30, 2005

Historia del crochet irlandés:

La historia del crochet irlandés está intimamente ligado al lugar que le dio origen, Irlanda, a mediados del siglo XIX, en medio de una situación de extrema pobreza.

“Se denomina la Gran hambruna irlandesa a la situación de falta de alimentos ocurrida en Irlanda entre los años 1845 y 1849, causada entre otros motivos por la escasez de papa, por lo que también es conocida como la Irish Potato Famine (Hambruna Irlandesa de la Papa ). Se generó por la ineficiente política económica del Reino Unido, los métodos inadecuados de cultivo y, como determinante, la desafortunada aparición de una plaga de tizón tardío, también llamada rancha, roya o mildiú de la papa,…, el cual destruía rápidamente la hortaliza, que era uno de los alimentos más importantes de la época. La importancia de este tubérculo, originario de América, en la alimentación de los europeos queda patente al considerarse tradicionalmente que su cultivo en Europa vino a quitar el hambre en el continente. Las consecuencias de la hambruna se dejaron sentir recién después de 1851. No se registró el número de muertes causadas, pero la cifra estimada se sitúa entre los 2 000 000 y los 2 500 000 de víctimas en los años posteriores a 1846.

 Gran hambruna irlandesa
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Historia del crochet irlandés: El trabajo de las monjas y la enseñanza de la técnica del encaje de ganchillo.

Muchos escritos hacen alusión al trabajo de las monjas en la enseñanza y difusión de esta técnica antes del período de hambrunas, con menos éxito, y después con un sentido mucho mas comercial.
Se dice que la madre superiora del convento de la Presentación en Youghal, Country Cork, fué quien copió al crochet una pieza de encaje convencional y alentó a sus monjas para que salieran a enseñar a la gente a hacer el trabajo en sus propias casas. En pocos años se enseña en casi todos los conventos del país utilizándose como parte de los regímenes de ayuda contra el hambre. Grupos de caridad trataron de reactivar la economía mediante la enseñanza de la técnica de los encajes de ganchillo sin cargo a cualquier persona dispuesta a aprender. 

Con el pasar de los años, el crochet Irlandés se exportó a otros países, principalmente a Inglaterra, en donde se utilizó para adornar los atuendo de las damas debido a que este tipo de encaje podía hacerse más rápidamente que otros, y por ende, era más económico, recibiendo el calificativo de “encaje de pobre”.
En un verdadero trabajo comunitario, familias enteras se dedicaron a esta actividad realizándose una especie de división de trabajo, en donde cada uno según las habilidades de dedicaba a tejer una parte, para luego diseñarse y ensamblarse en distintas prendas.

Esta introducción del ganchillo como imitación en un comienzo estuvo desprestigiada, aquellos que podían permitirse el lujo de encajes elaborados por métodos más caros y antiguos rechazaban el ganchillo por ser una copia barata. Es la reina Victoria, quien a mediados de 1800 colaboró con sus acciones a cambiar esta visión, de forma abierta compraba encajes de ganchillo artesanales de Irlanda e incluso aprendió ella misma a tejer.

Otra gran contribución la realiza Eleonore Riego de la Branchardière, francesa, hija de un noble franco-español y de madre Irlandesa, se estableció en Irlanda y comienza a interesarse por las labores de las monjas del Convento de Dublín. En 1846 realiza las primeras publicaciones en la revista The Needle con gran variedad de muestras de crochet irlandés diseñadas por ella misma.

Con el tiempo,  el crochet irlandés fue considerado como una profesión de alta costura.
Las modas de la época crearon una gran demanda de
de encaje para las blusas,  puños, volantes, guarniciones
e incluso vestidos enteros. Los hombres vestían los encaje en forma de jabots y camisas de tarde.
Nuevos motivos fueron añadidos por los trabajadores, convirtiéndose en una forma de arte.
Modistos de París usaban los encajes irlandeses en sus creaciones de verano y de pronto aumentó la demanda de los grandes centros de moda del mundo.

Historia del crochet irlandés

Eléanor Riego de la Branchardiere,Crochet Book N° 6 
1877

En la actualidad, la belleza de estos encajes y su particular estilo,  hacen que continúen siendo fuente de admiración.
¿Cómo realizar un proyecto en está técnica? Requiere de una gran cuota de habilidad, paciencia, perseverancia y creatividad.
En un mundo donde la inmediatez reina, aventurarse a realizar un proyecto de este tipo constituye un verdadero reto, aún mayor cuando hemos perdido esa dimensión comunitaria del pasado, los proyectos se vuelven entonces eternos y personales.
El valor de este textil, no esté  solo en su belleza material, sino también en esa idea romántica,  soñadora y especialmente esperanzadora, con el que se lo describía al principio


“Un tributo al espíritu humano.
Belleza nacida de la necesidad.
Humilde desde la concepción,
con el sueño de las mas altas aspiraciones, 
desarrollado a partir de la paciencia, 
la perseverancia y el ingenio, 
para distinguir majestuosamente, 
y alimentar a una nación.”

quizás esté todavía en sus tramas como un mensaje
que nos interpela y llama al cambio,
como un mensaje de esperanza,
como una técnica que nos permita como antaño
alcanzar nuestras aspiraciones, cualquieras sean,
 en medio de las dificultades que se nos presenten.